martes, 20 de enero de 2015

Tema 8: La enseñanza de la comprensión oral

Recuerdo que cuando estaba en la ESO mis clases de inglés [me centro en inglés no sólo por ser mi especialidad, sino también porque en comparación con las clases de francés eran más pobres y repetitivas en todos los aspectos] poco variaban de un curso para otro: año tras año volvíamos a estudiar lo mismo con 'algo nuevo', pero siempre repitiendo las mismas estructuras y el mismo tipo de ejercicios (la gran mayoría extraídos del libro de texto). A nivel destrezas (oral, escrita) la dinámica era la misma: año tras año las clases se dedicaban a practicar la destreza escrita, ya fuese con vocabulario, gramática, textos, en ejercicios, en exámenes...etc. En cambio, la destreza oral nunca fue apenas tocada en mis clases de inglés: las actividades de speaking brillaban por su ausencia y cuando se hacían se resumían en responder a unas preguntas sobre algún tema o un ejercicio que me hacía el profesor. Ahora bien, lo que siempre quedó relegado al último puesto es, sin lugar a dudas, el listening. La comprensión oral nunca fue muy bienvenida en nuestras clases de inglés, y tengo la percepción de que a los profesores nunca les pareció algo importante, algo que debiéramos aprender bien para poder comunicarnos. Más bien se dejaba como actividad complementaria o 'de relleno', para cubrir algún hueco que quedase en las clases cuando a los profesores no le quedaban más actividades que proponernos (otro punto a destacar, by the way), o como una 'actividad regalo', como yo la llamo, para esos últimas días de clase en los que los profesores pretendían librarnos de carga de trabajo y hacernos las clases más llevaderas, por lo que nos ponían canciones, películas, vídeos...etc. La gran realidad que concierne a la comprensión oral en lo que a mis clases (y a las de muchos alumnos de diferentes generaciones) de inglés se refiere es que nunca se le da la importancia que se merece y es, sin embargo, una de las destrezas básicas que debemos adquirir en cualquier idioma extranjero para poder comunicarnos. Es por esto que en las sesiones dedicadas en clase a esta destreza hemos visto cómo podemos remediar el fracaso que se ha comprobado en los alumnos en la adquisición de la comprensión oral, ya que no puede ser que los alumnos pasen por 4 años (de educación secundaria) de inglés o francés y no sean capaces de comprender a un hablante nativo de ese idioma ni mantener una conversación.
Empezando por la propuesta de John Field de la que tanto hemos hablado, considero que tiene sus ventajas y desventajas, como todo. En primer lugar creo que sería beneficioso para los alumnos que se trabajase bastante o se insistiese más de lo que se hace en las actividades de escucha, ya que a base de practicar y escuchar una y otra vez el oído se acostumbra a esos nuevos sonidos desconocidos y va reconociendo, si no todo, una gran parte de lo que escucha. Sin embargo, y como ya hemos dicho en clase, esta propuesta puede resultar demasiado pesada, tanto para alumnos como profesores, al tener que poner la escucha y pararla varias veces, y pensando en que los adolescentes tienden a distraerse con facilidad, puede que al llegar a número determinado de reproducciones de esa escucha pierdan la motivación y la atención. Quizás sí que podríamos adaptar esta propuesta a nuestras clases, modificando algunos aspectos.
Lo que sí me ha parecido bastante útil y productivo fue lo que han propuesto mis compañeras en clase acerca de los métodos que podemos utilizar para mejorar la compresión oral. Así, empezando por la presentación de Isabel me gustaría destacar, tal y como ella mencionó, el hecho de poder controlar el nivel de estrés para que éste resulte beneficioso para el aprendizaje. Esto es algo que se podría adaptar para otras destrezas además de la oral, pero cobra sentido y relevancia si pensamos en las típicas actividades de escucha de rellenar espacios o de elegir una opción de entre 4, con las que creo que todos nos volvíamos locos de vez en cuando al ver que no nos daba tiempo a cubrirlo todo. Esto puede conllevar a un alto nivel de estrés y de ahí a la frustración, cogiéndole manía a estas actividades o a la asignatura en general. Sin embargo, si controlamos este estrés de forma que en cierta medida la presión nos haga estar atentos a lo que tenemos que escuchar para captar alguna palabra o frase, podemos estar ayudándonos a nosotros mismos a progresar con la compresión oral, ya que cada vez nos exigiremos más y querremos entender cada vez más. Con esta presentación también hemos visto que la L1 y L2 suelen considerarse sistemas totalmente independientes, pero como hemos visto creo que, en mayor o menor medida y de forma inconsciente en la mayoría de los casos, todos recurrimos a L1 en algún momento e incluso nos puede beneficiar para adquirir ciertos aspectos de la L2, ya sea por similitud, comparación, etc. También debemos tener en cuenta que las transferencias de una lengua a otra pueden entorpecer en gran medida el correcto aprendizaje de la L2, por lo que hay ser bastante cautos con eso. Pero en lo que concierne a la escucha, hemos visto que de nada nos sirve transferir de la L1 dado que debemos empezar de cero, uno de los motivos por los que le debemos prestar especial atención a la comprensión oral.
En cuanto a la presentación de Eva, he de decir que la propuesta de realizar diarios de escucha me pareció bastante interesante, y la verdad es que nunca se me había ocurrido. Me parece una actividad muy motivadora para los alumnos y con la ventaja de que lo más probable es que para ellos no suponga un esfuerzo tremendo, porque están en contacto con series, películas, canciones u otras herramientas en inglés. El hecho de que puedan elegir ellos la temática también es beneficioso para motivarles a elaborar estos diarios, siempre y cuando sea algo adecuado a su nivel y no se estanquen y se refugien siempre en lo que ya entienden (o que elijan algo que no consiguen entender por ser demasiado nivel). Lo que sí modificaría es la propuesta inicial de evaluar estos diarios al final del semestre. Como ya se ha hablado en clase, quizás sería mejor revisar estos diarios cada 15 días o un período corto de tiempo para que, por un lado podamos asegurarnos de que lo van haciendo y, por otro, podamos ayudar a los alumnos con las dificultades que se vayan encontrando con la actividad y proporcionarles estrategias que les sean útiles. Y hablando de estrategias llegamos a la presentación de Ana, en la que hablamos de estrategias metacognitivas que ayuden a los alumnos a mejorar sus destrezas en la comprensión oral. Lo que más destaco en relación a estas estrategias es el hecho de que debemos unirlas y relacionarlas siempre con la actividad que estamos proponiendo, ya que si se las presentamos a los alumnos aisladamente éstos se van a perder un poco y no saber qué hacer con ellas. Además, los alumnos tienen siempre la necesidad de saber para qué sirve todo lo que le proponemos, y si no sabemos responder a esa necesidad lo más probable es que pierdan el interés y no hagan lo que les pedimos. Con todo, y volviendo otra vez a la época en la que era alumna de secundaria y a mis clases de inglés en este caso, he de decir que nunca he tenido ningún profesor de  inglés que me ofreciese técnicas para aprender a aprender, es decir, para que yo desarrollara por mi cuenta y aprendiese un poco de forma autónoma, ni con actividades de escucha ni en ningún otro contexto. Simplemente teníamos que aprender todo lo que entraba en el examen y el cómo nos lo teníamos que responder nosotros a nosotros mismos. Y qué decir de los ejercicios de listening, que ni siquiera entraban en los exámenes, por lo que la idea de proponer estrategias para mejorar la comprensión oral ni se contemplaba.
Como resumen de todo esto, creo que todos estaremos de acuerdo en que como profesores/as de una lengua extranjera debemos ser conscientes de la importancia que tiene la comprensión oral en la adquisición de esta lengua, y que no debemos respaldarnos en la falta de tiempo en las clases y dejarla siempre relegada al último puesto en nuestro ranking de prioridades, y mucho menos ahora que ya hemos visto estrategias y actividades que podemos llevar a cabo para perfeccionar esta destreza. Considero que también deberíamos promover la autonomía de los alumnos y aprovecharnos de los recursos que ellos utilizan a diario para adecuarlos a nuestro propio diseño de las clases (por ejemplo lo que hemos visto con el diario de escucha). En definitiva, para que el fracaso con la comprensión oral desaparezca o al menos sea cada vez menor, los profesores debemos intentar cambiar la metodología antigua y arraigada y actualizarla, proponiendo actividades más dinámicas y darle a esta destreza la importancia que sabemos que merece.

Me despido ya hasta la próxima entrada del siguiente tema, ¡un saludo!

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